JAIME CORDERO 14/11/2009
Aunque nunca fue un imperio, la cultura nazca, que floreció en Perú más de mil años antes que la inca, tiene fama por derecho propio. Los enormes geoglifos que dejaron los nazca en las pampas desérticas del mismo nombre, y que sólo se pueden apreciar plenamente desde una avioneta que los sobrevuele, causan al visitante una mezcla de admiración y misticismo. No ha faltado quien ha sugerido que en realidad son obra de extraterrestres. Lo cierto es que siguen siendo un misterio que intriga a los investigadores, igual que la súbita desaparición de la civilización, alrededor del año 500 después de Cristo. En realidad, se cree que un fuerte fenómeno de El Niño causó severas inundaciones y desencadenó la decadencia de los nazca; pero un reciente estudio sugiere que éstos también tuvieron parte de responsabilidad en lo que bien podría considerarse una de las primeras catástrofes ecológicas causadas por la mano del hombre.
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Rosa M. Tristán | Trujillo (Cáceres)
Aún hay rincones en la Amazonía, esa inmensa mancha verde del planeta que se va encogiendo año a año, en los que se siente su inmensa riqueza y la belleza de lo inmutable, pero ¿es un espejismo? Han pasado casi 500 años desde que Francisco de Orellana, nacido en 1511 en Trujillo (Cáceres), diera nombre al gran río, tras navegarlo cuando exploraba el terreno por encargo de Pizarro. Hoy, sus seis millones de kilómetros cuadrados de selva continúan siendo expoliados mientras aquellos indios que se encontró el explorador extremeño son culturas en extinción, pueblos primitivos que serán devorados por el progreso, lo quieran o no.
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Redacción
BBC Mundo
A 23 días del inicio de una crucial cumbre sobre cambio climático en Copenhague, Dinamarca, las últimas señales sobre el avance del calentamiento global no son alentadoras.
Al menos eso se desprende del nivel de las aguas del Lago Titicaca, de la capa de hielo de Groenlandia y de una declaración de una institución de ingenieros del Reino Unido, que invita a adoptar una mentalidad de guerra.
Sin embargo, también hay lugar para algunas noticias alentadoras: en Brasil, la tasa anual de deforestación de la selva amazónica ha caído casi a la mitad.
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